¿Por donde empezar?

En este camino de vivir limpio y saludable, hay muchos factores que debemos tomar en cuenta. Puede ser abrumador y el solo saber que tenemos que evitar muchas cosas de la vida cotidiana, nos hace perdernos en la pregunta ¿por dónde empiezo? ¿Qué productos debo evitar? ¿Qué productos si puedo comprar? y así saldrán muchas preguntas, ya que una llevará a la otra y esto se vuelve un túnel de conejo, que te llevará a muchas más preguntas y áreas para mejorar. 

Por esto mismo puedo darte estos 5 consejos de por dónde puedes empezar a realizar los cambios que te lleven a iniciar este camino de cuidar de tu hogar y sobre todo del bienestar de tu familia.

  1. Las etiquetas importan: Empieza leyendo etiquetas de todo lo que compres (absolutamente todo). Talvez no vas a entender que ingredientes tienes que evitar al inicio, pero el simple hecho de evitar comprar artículos que no tengan una lista de ingredientes o tengan más de 10 hará una diferencia. Poco a poco empezarás a familiarizarte con los compuestos y tu misma curiosidad te hará investigar poco a poco. Esto aplica especialmente a lo que compramos para comer y para uso cosmético. Si, el uso cosmético es igual de importante que un alimento, ya que la piel es el órgano más grande del cuerpo, y todo lo que ponemos en ella va directamente a nuestro torrente sanguíneo. 
  1. Bye bye perfumes: Evita todo tipo de fragancias, perfumes u olores sintéticos. El principal disruptor hormonal y contaminante es el perfume. Los ftalatos son unos compuestos químicos se utilizan como fijadores para ayudar a que la fragancia perdure por más tiempo en la piel o superficies adhiriéndose para buscar su liberación tardía y gradual.  Está demostrado, que la exposición prolongada a ftalatos (tanto en cosmética, como productos de limpieza personal y del hogar) están relacionados con efectos negativos en la salud reproductiva y hormonal. Los fabricantes de las fragancias no están obligados a listar los ingredientes en las mismas, ya que la industria de la perfumería logró esto para “proteger” sus recetas de posibles plagios. Esto les da una libertad total para poner cualquier químico sin importar el impacto en la salud humana y sin estudios que garanticen la seguridad. 
  1. Inicia en el corazón de tu hogar: Tu cocina!. La cocina es el área principal para iniciar este proceso de vivir mejor. Desde cuidar los ingredientes que utilizarás en tus preparaciones, hasta los instrumentos para trabajar y los jabones y detergentes. Es en la cocina donde ganas o pierdes la salud de tu familia y tuya. En este punto toma importancia nuevamente el leer las etiquetas.  Estamos bombardeados de propaganda y marketing que busca que seamos consumidores inconscientes. La industria alimenticia no busca tu bienestar, repito NO BUSCA TU BIENESTAR. La industria busca tu consumo.  Es aquí donde nos toca educarnos y empezar a hacer elecciones conscientes sobre qué información le estarás dando a tu cuerpo a través de la comida.
  1. Casa limpia: La limpieza del hogar es básica y fundamental para mantener la salud de los que habitan una casa, pero a veces no nos damos cuenta que las alergias, dermatitis u otras reacciones pueden estar siendo desencadenadas por los agentes y productos comerciales de limpieza que usamos. Desde el desinfectante de pisos, hasta lo que usamos en el lavado de los baños. Nadie jamás se pone a leer una etiqueta de un desinfectante porque apenas se lee que dice, sin embargo esto tiene un propósito que logra cumplir = que no lo leas!. Hay muchísimos agentes que son irritantes y el uso prolongado nos perjudica grandemente. El cloro es uno de ellos, y hay infinidad, pero no es el fin de este post describirlos. Hay soluciones más amigables con el medio ambiente y por lo tanto con tu salud. La pandemia nos dejó instalado el mal hábito y creencia de que estar en un lugar “sanitizado” es igual a bienestar o a no enfermedad, y nada está más lejos de la realidad, a menos que vivas en una sala de cirugías o en un cuarto blanco de laboratorio. 
  1. Tu cuidado personal: Ser consciente de lo que pones en tu cuerpo y en el de tus peques, te hace tomar mejores decisiones en cuanto a dónde y a quién darás tu dinero en cada compra.   Si te pones a pensar en la cantidad de productos que no cuestionamos de qué están hechos, la lista es absurda.  Haz un leve repaso mental sobre los productos que aplicas en tu piel, la calidad de la ropa que utilizas, los zapatos, tus productos de cabello, etc. A menos que tengas alguna alergia específica, me atrevo a decir que tus compras han sido guiadas por la falsa seguridad o confianza que te han dado las distintas marcas de la industria cosmética con sus estrategias de mercadeo. Y no eres culpable, así es como hemos crecido y obedecido. Si te pusieras a investigar el origen de los productos o incluso de las mismas casas comerciales, tal vez dudarías en adquirir nuevamente ciertos productos.  Esto es un tema netamente personal y he aprendido que llegamos a comprenderlo a cabalidad cuando vemos el panorama completo del sistema en el que estamos y hemos crecido. Y generalmente es de las últimas cosas a las que ponemos atención y entramos en conciencia. 

Conclusión:

En estos 5 puntos puedo resumirte mi camino de aprendizaje. Me hubiese gustado tener una guía para haberme evitado bastante tiempo, pero todo llega en el momento que debe llegar, y si no hubiese recorrido mis altos y bajos, no tendría esta pequeña guía para compartir contigo. 

Recuerda siempre que cada persona es diferente y cada familia es un universo distinto. Toma decisiones de acuerdo a lo que acomode para tu situación actual y tu dinámica familiar. 

No te abrumes, el primer y el paso más importante ya lo diste: darte cuenta que puedes vivir mejor y más limpio y natural.  Te felicito por eso. 

Gracias por ser parte de esta comunidad, tu apoyo, interacción y compartir nos ayuda a crecer y ser cada vez más las personas que buscamos un cambio y logremos proveedores transparentes y conscientes con la salud.

Cecy